Solo son memorias, solo son archivos de mi cerebro boyando en un mundo sin pies ni cabeza. Existencias de una vida llena de desencantos y emociones mismas de una montaña rusa. De cuando en cuando y de vez en vez se alinean mis pensamientos para formar uno solo, en búsqueda de alguna respuesta que me haga sentir que existo y que quiero ser lo que deseo ser pero sin dejar de mirar hacia el horizonte; sin dejar de mirar hacia un lado, ni al otro y recordando a cada momento las pisadas que he dejado atrás.
Despojos.
El frío de la ciudad se mete entre los pequeños orificios de mi abrigo y me hace sentir vivo, radiante, pleno de vida y lleno de emociones a descubrir; a expandir dentro y fuera de mi ser.
Algunas son incongruencias y otras, verdades y otras verdades; sueños; realidades de la vida. Corta quizás. Quien sabe. Solo el que teme vivir sabe si la vida no le alcanza para vivirla.
Las gotas caen.
Explotan en infinidad de charcos formando danzas en nuestro pies. Somos parte de ello pero no nos percatamos de la belleza de nuestro entorno; las danzas callejeras cotidianas entre individuo e individuo. Dejándonos llevar por la muchedumbre me siento parte de un todo, de un todo formado por nada.
Individuos.
Solo uno de cada ellos.
Cada uno con su mundo, sumergido en el .
Cada pequeño ser defectuosamente virtuoso e independiente se mueve dentro de la gran masa. Uniforme. Compacta.
Movimientos veloces dentro de un lugar lento.
Quieto
Profundo.
Pensante.
Pensado.
Gris.
Los colores son los personajes que flotan sin lastre, y dejan volar sus pies neuronales al cielo de los no puedes. O no quieres?
El arco iris del alma que sale cuando la tormenta se retira y los pequeños rayos penetran el las gotitas espirituales y sale a relucir un sinfín de colores guardados y que le dan al cielo un colorido boreal y maravillosamente único y utópico.
Los pensamientos brotan. Las ideas fluyen. Las observo. Me acompañan. Las sigo. Las dejo ir. Las plasmo. Aquí.
lunes, octubre 17, 2005
martes, octubre 11, 2005
Desde dentro de la Tierra
Los siento, los huelo, están aquí, cada paso que doy los veo a mi alrededor.
Cada vez son más y más. Nadie los detiene. Se infiltran en nuestros trabajos. En nuestras vida y nadie se percata de su presencia.
De cuando en cuando se escucha alguna vos de rebeldía hacia ellos; pero luego esa vos se apaga como desaparecida en la espesura de la noche.
En mi camino observo a mi alrededor; me detengo y observo, escucho, afino el oído y escucho. Son ellos; están ahí; se parecen a nosotros, usan nuestra misma ropa, entran en los mismos restaurantes, van a los mismos cines, comen nuestras mismas comidas.
Se adaptaron a nuestros gustos. Sus costumbres alimenticias fueron cambiadas para ser como nosotros.
Los refrescos.
Las golosinas.
Los DVD.
El Rock and Roll.
El bullicio.
El cruzar con la luz roja.
Todo.
Se adaptaron a todo; a gritar en las calles, a putear al vecino; a no importarle la vida de los demás; todo.
Aprendieron a no permitir el paso al subir al ómnibus; a empujar en el ómnibus; a no permitir el paso de otros pasajeros; a pararse en la puerta trasera evitando que los demás bajen sin importarle en lo mas mínimo. Sienten la misma rabia cuando un ómnibus no les para al estar lleno, y al ser mojados al ser salpicados por un fuckin conductor de automóvil.
Sienten la misma rabia al pisar la misma mierda que pisamos en las calles, dejadas por los dueños de los perros que sacan a pasear. Sienten la misma indiferencia que nosotros al sacar a pasear al perro y dejarlo cagar en cualquier lado sin importarnos si por ahí pasa gente o no. Sienten la misma indiferencia si alguien les dice algo cuando dejan la mierda en la calle sin juntarla en la bolsita y depositarla en los tachos de basura.
Están mimetizados. Son como nosotros.
Les enseñamos lo que sabemos, nuestras costumbres, nuestro modo de vida; nuestro “modus operandi”.
Ahora son parte nuestra, debemos adaptarnos a vivir con ellos; aprender de ellos; de sus costumbres, sus tradiciones; sus “modus operandis”. Tenemos que planificar un contraataqué para vencerlos, para poder recuperar lo nuestro, nuestro ser, nuestra independencia cotidiana existencialmente importante para nuestra supervivencia.
Agazapándonos como ellos lo hicieron, esperando el momento para la invasión. Ahora son mas que nosotros; lo sé. Pero están acá, y ese es su punto débil. Dejaron sus territorios; desolados, sin defensas, sin tácticas de combate. Se concentraron largos años en poder conquistar nuestro territorio que no pensaron en el suyo. En su gente. Ahora desamparada y sin protección.
Ahora es nuestro momento. Ahora es el día en que las tropas se junten.
Recojamos nuestras cosas e invadamos ahora.
Todos juntos
Invadamos el Interior del país.
Cada vez son más y más. Nadie los detiene. Se infiltran en nuestros trabajos. En nuestras vida y nadie se percata de su presencia.
De cuando en cuando se escucha alguna vos de rebeldía hacia ellos; pero luego esa vos se apaga como desaparecida en la espesura de la noche.
En mi camino observo a mi alrededor; me detengo y observo, escucho, afino el oído y escucho. Son ellos; están ahí; se parecen a nosotros, usan nuestra misma ropa, entran en los mismos restaurantes, van a los mismos cines, comen nuestras mismas comidas.
Se adaptaron a nuestros gustos. Sus costumbres alimenticias fueron cambiadas para ser como nosotros.
Los refrescos.
Las golosinas.
Los DVD.
El Rock and Roll.
El bullicio.
El cruzar con la luz roja.
Todo.
Se adaptaron a todo; a gritar en las calles, a putear al vecino; a no importarle la vida de los demás; todo.
Aprendieron a no permitir el paso al subir al ómnibus; a empujar en el ómnibus; a no permitir el paso de otros pasajeros; a pararse en la puerta trasera evitando que los demás bajen sin importarle en lo mas mínimo. Sienten la misma rabia cuando un ómnibus no les para al estar lleno, y al ser mojados al ser salpicados por un fuckin conductor de automóvil.
Sienten la misma rabia al pisar la misma mierda que pisamos en las calles, dejadas por los dueños de los perros que sacan a pasear. Sienten la misma indiferencia que nosotros al sacar a pasear al perro y dejarlo cagar en cualquier lado sin importarnos si por ahí pasa gente o no. Sienten la misma indiferencia si alguien les dice algo cuando dejan la mierda en la calle sin juntarla en la bolsita y depositarla en los tachos de basura.
Están mimetizados. Son como nosotros.
Les enseñamos lo que sabemos, nuestras costumbres, nuestro modo de vida; nuestro “modus operandi”.
Ahora son parte nuestra, debemos adaptarnos a vivir con ellos; aprender de ellos; de sus costumbres, sus tradiciones; sus “modus operandis”. Tenemos que planificar un contraataqué para vencerlos, para poder recuperar lo nuestro, nuestro ser, nuestra independencia cotidiana existencialmente importante para nuestra supervivencia.
Agazapándonos como ellos lo hicieron, esperando el momento para la invasión. Ahora son mas que nosotros; lo sé. Pero están acá, y ese es su punto débil. Dejaron sus territorios; desolados, sin defensas, sin tácticas de combate. Se concentraron largos años en poder conquistar nuestro territorio que no pensaron en el suyo. En su gente. Ahora desamparada y sin protección.
Ahora es nuestro momento. Ahora es el día en que las tropas se junten.
Recojamos nuestras cosas e invadamos ahora.
Todos juntos
Invadamos el Interior del país.
viernes, octubre 07, 2005
LA VIDA Y SUS ALREDEDORES
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