Solo son memorias, solo son archivos de mi cerebro boyando en un mundo sin pies ni cabeza. Existencias de una vida llena de desencantos y emociones mismas de una montaña rusa. De cuando en cuando y de vez en vez se alinean mis pensamientos para formar uno solo, en búsqueda de alguna respuesta que me haga sentir que existo y que quiero ser lo que deseo ser pero sin dejar de mirar hacia el horizonte; sin dejar de mirar hacia un lado, ni al otro y recordando a cada momento las pisadas que he dejado atrás.
Despojos.
El frío de la ciudad se mete entre los pequeños orificios de mi abrigo y me hace sentir vivo, radiante, pleno de vida y lleno de emociones a descubrir; a expandir dentro y fuera de mi ser.
Algunas son incongruencias y otras, verdades y otras verdades; sueños; realidades de la vida. Corta quizás. Quien sabe. Solo el que teme vivir sabe si la vida no le alcanza para vivirla.
Las gotas caen.
Explotan en infinidad de charcos formando danzas en nuestro pies. Somos parte de ello pero no nos percatamos de la belleza de nuestro entorno; las danzas callejeras cotidianas entre individuo e individuo. Dejándonos llevar por la muchedumbre me siento parte de un todo, de un todo formado por nada.
Individuos.
Solo uno de cada ellos.
Cada uno con su mundo, sumergido en el .
Cada pequeño ser defectuosamente virtuoso e independiente se mueve dentro de la gran masa. Uniforme. Compacta.
Movimientos veloces dentro de un lugar lento.
Quieto
Profundo.
Pensante.
Pensado.
Gris.
Los colores son los personajes que flotan sin lastre, y dejan volar sus pies neuronales al cielo de los no puedes. O no quieres?
El arco iris del alma que sale cuando la tormenta se retira y los pequeños rayos penetran el las gotitas espirituales y sale a relucir un sinfín de colores guardados y que le dan al cielo un colorido boreal y maravillosamente único y utópico.