jueves, marzo 06, 2008

Tercermundismo Nomade y Erránte.-

Nuestro tercermundismo pone sin lugar a dudas en tela de juicio actitudes y desenfrenos cotidianos alienados, conjuntamente con un factor geopolítico del alma. Nos vemos obligados, día a día a continuar siendo ganado.
Un gran rebaño que sigue a una utopía eterna y etérea, sigue hacia el frente con el fin de llegar. Nosotros nuestra joven historia ya de anécdotas viejas. Tierra aún húmeda de colonización, viendo el progreso fuera de límites conservacionistas de un tiempo posmoderno y artificial. Isla de soledades, democráticas, sureñas e ideológicas. Capitalistas en aún espera de una luz en la eterna a oscuridad.
Fuimos, somos y seremos lo que seguimos ser; a quién y en donde, lo decidiremos tanto y cuanto nos coloquen la bendita zanahoria por delante de nuestras narices.
Humanamente existe la posibilidad de la solución; la aparición y ejecución del click mental. De ahí en más la musculatura cerebral y emocional deberá saltear años de progreso para establecerse en un punto crítico para adecuarse a estar en el hoyo.
En continuidad integrable a la cual atenernos es meramente hipotético e irracional. El llegar a ella implicaría dejar de lado actitudes, modos, vidas, pensamientos, optimismos, salvajismos, tercermundismos y por sobre todas las cosas, dejar de lado nuestra viva indiosincracia individual y colectiva de lado. Sacarnos las piedras mas socialmente pesadas de nuestra mochila y arrojarlas al fondo del rio, y cuando ese peso social haya desaparecido, sentiremos nubes bajo nuestros pies. Comenzaremos de una vez por todas a caminar erguidos por el mundo homosapienizados por una actitud netamente social y colectiva.
Guiados por sentimientos encontrados de un pasado presente y un presente emergente en nosotros cada uno. Sin la venda en nuestros ojos, podremos ver el camino sin tropezarnos ni caer en abismos sociales altruistas e hipócritas. Sueños al fin libres de pensamientos. Libres al fin de actitudes, rectitudes y similitudes. Pasaremos la alienación pasada a una autovaloración presente.
Sentenciaremos nuestros antaño pensamientos y condenaremos presentes aciertos con el fin de provocar dentro nuestro, futuras reacciones posmodernas utópicamente correctas y perdidas en nuestro subconsciente civilizado pero oculto por el ego salvaje e inmoral de nuestro antiguo ser. Dejaremos el mono cromatismo eterno de nuestra ciudad para comenzar a dislumbrar tantas gamas como la retina y el alma soporten. Observaremos el camino sin rencor y sin olvido, pidiendo a gritos la expansión de nuestras mentes, y así será. Eterna y fugaz.
Corregiblemente perspicaz.
Llena de energía y juventud.
Siguiendo el alcanzable camino de vivir.



En una media luz simbiótica y eterna.
Errática y placentera.
Humilde y plástica.
Es hora de la siesta.-

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