Y entre tanto y tanto trato de no pensar en eso. Aunque es algo de los que no puedo deshacerme ya que me encuentro en una encrucijada social debo de hacerlo.
Ya es innato en mi, el maquinar pensamientos de los cuales cambio a cada momento. A veces unos, a veces otros.
Sé que es algo natural del ser humano, pero no logro aceptarlo y menos estando tan lejos de algo que no sé que es.
Se comenta por ahí que el querer las cosas que uno no sabe cuáles son y quererlas ahora provoca una sensación de vacío tan grande confusa entre lo real y lo imaginario. Único, irreal, lejano.
No podría describirlo con palabras y menos explayarlas sobre tinta para ser leídas. Lo que si me queda claro es la confusión espiritual que provoca y lo extraño que uno se siente en esta situación.
Es más, en relativas situaciones ni yo entiendo de lo que estoy hablando, y veo, siento extrañas miradas de desconcierto y temor hacia mi persona
Por las miles de excentricidades que fluyen de mi cabeza.
Estaré quedando realmente o imaginaria mente fuera de un contexto al cual pertenezco y no quiero? O simplemente la vejez ataca directamente mis células ya muertas de mi cerebro?
No lo se.
Y tampoco me interesa averiguarlo.
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