Miro, miro y paso pagina. Vuelvo a mirar y paso página. Retrocedo nuevamente para poder tratar de entender, pero no lo consigo. Ni ahora, ni antes. Esas imágenes desgarradas de gente sufriendo a causa de las guerras, entre ideologías, territorios, idiomas. Son sin lugar a duda algo, desde mi punto de vista, eterno.
Desde pequeño, pude observar imágenes, artículos sobre los problemas que sufrimos todos los seres humanos. Desde catástrofes naturales hasta muertes causadas por locuras familiares. Pero uno de los problemas que me llegan más hondo son las guerras. A pesar de mi poca capacidad de pensamiento como parte del género humano veo mas allá de simples problemas entre vecinos. Eso son los grandes intereses creados por los poderosos de este mundo. Y es ahí donde más me duele.
Somos tan frágiles. Tan manipulables, como ellos quieren que seamos. Personas dirigidas sin rumbo a ningún lado; encaminados a un destino inevitable. Lo vemos, sabemos que algo va a suceder, estamos conscientes de que rumbeamos por caminos llenos de peligros, estamos mal dirigidos, seguimos un trayecto que sabemos que no tiene un buen final. Lo palpamos. Pensábamos que estaría muy, muy lejos, pero estamos conscientes, aunque no lo queramos ver, que está ahí.
Digamos “cambio climático”; un temor del que nadie, ni siquiera los poderosos están ajenos. En cuanto el planeta tierra necesite lograr equilibrarse y deshacerse de lo perjudicial para ella, no habrá vuelta atrás. El planeta vive, respira, late y nosotros día a día lo estamos matando.
Tomando una frase, que para mi gusto es una de las mejor que he escuchado sobre la definición de los seres humanos, se resume nuestra actitud.
Desde pequeño, pude observar imágenes, artículos sobre los problemas que sufrimos todos los seres humanos. Desde catástrofes naturales hasta muertes causadas por locuras familiares. Pero uno de los problemas que me llegan más hondo son las guerras. A pesar de mi poca capacidad de pensamiento como parte del género humano veo mas allá de simples problemas entre vecinos. Eso son los grandes intereses creados por los poderosos de este mundo. Y es ahí donde más me duele.
Somos tan frágiles. Tan manipulables, como ellos quieren que seamos. Personas dirigidas sin rumbo a ningún lado; encaminados a un destino inevitable. Lo vemos, sabemos que algo va a suceder, estamos conscientes de que rumbeamos por caminos llenos de peligros, estamos mal dirigidos, seguimos un trayecto que sabemos que no tiene un buen final. Lo palpamos. Pensábamos que estaría muy, muy lejos, pero estamos conscientes, aunque no lo queramos ver, que está ahí.
Digamos “cambio climático”; un temor del que nadie, ni siquiera los poderosos están ajenos. En cuanto el planeta tierra necesite lograr equilibrarse y deshacerse de lo perjudicial para ella, no habrá vuelta atrás. El planeta vive, respira, late y nosotros día a día lo estamos matando.
Tomando una frase, que para mi gusto es una de las mejor que he escuchado sobre la definición de los seres humanos, se resume nuestra actitud.
“… la especie humana no son mamíferos, ya que estos logran un equilibrio en el ecosistema en el que viven. Ustedes los humanos habitan un lugar, se reproducen, agotan todos los recursos naturales y continúan avanzando. Hay una especie que posee los mismos patrones de conducta. Los virus.”
Nada más cierto sobre nosotros mismos. Por suerte yo en mi casa estoy ajeno a todo eso. Por suerte solo lo veo en la tele, o lo leo en los periódicos y agradezco tener el control en mis manos para poder cambiar… de canal
Para el año 2050 el aumento del nivel del mar será de entre 0.5 a 1.2 metros; produciendo inundaciones costeras en todo el mundo. También pronostican contaminaciones de suministros hídricos por ausencia de agua dulce. Entre otros fenómenos extremos se producirán huracanes, ciclones, olas de frio intensos y tifones.-
Nota irónica: por suerte falta mucho para el año 2050.
Nota real: esto ya está pasando ahora.