sábado, febrero 20, 2010

La Líbido.

Emerge en constante ebullición.
Se escapa por los poros,
rociando mi cuerpo de deseo.
Mi flujo sanguíneo,
recorriendo mi amotinada piel;
palpitante,
desenfrenada,
sexual.
A borbotones,
se refugia en cada cavidad.
Se agita en cada palpitar.
Vive ansioso en mí ser.
Eléctricas pulsaciones de mi mente,
a los latentes impulsos de mi corazón.
Rítmicos.
Constantes.
Impetuosos.

No hay comentarios.: