sábado, febrero 20, 2010

Hacia la luz.

Enclaustro mis pensamientos.
Esclavos míos.
Encadenados.
Tiesos.
Cansados.
Esperando sigilosos este momento que las cadenas gastadas cedan y arrastrándose hacia la luz sientan el extraño sentimiento de libertad.
Enceguecida.

Plegaria.-

Amén.
Siento y rezo.
Inclino y bostezo en posición fetal.
Inspiro de nuevo.
El aire sincero.
Mentira mundana.
De crucifixión.
Volando entre naves.
Planetas errantes.
De vidas lejanas.
De ciencia ficción.

Léxico.

Escaramuzas radiantes sin saber significado.
Palabras inocuas de rarezas silábicas.
Opíparas acentuaciones gozosas de hambre.
Fluctuosas oscilan cabeza al revés.
Me envuelve impregnado de magma.
Brillante.
Continuo.
Errante.
Volcando fulgor.-

Almohadando tango.

Vuelvo a la cama
Sin saber por qué.
Aturdido y agobiado
Por las luces de otro día
El tiempo pasa olvida
Como fue llegar al nido
Olvidándote perdido
De la pena
De mi amor.

La Líbido.

Emerge en constante ebullición.
Se escapa por los poros,
rociando mi cuerpo de deseo.
Mi flujo sanguíneo,
recorriendo mi amotinada piel;
palpitante,
desenfrenada,
sexual.
A borbotones,
se refugia en cada cavidad.
Se agita en cada palpitar.
Vive ansioso en mí ser.
Eléctricas pulsaciones de mi mente,
a los latentes impulsos de mi corazón.
Rítmicos.
Constantes.
Impetuosos.

Contról.

Miro y miro y paso pagina.
Vuelvo a mirar y paso pagina, retrocedo nuevamente para poder tratar de entender pero no lo consigo.
Ni ahora, ni antes.
Esas imágenes desgarradoras de gente sufriendo a causa de las guerras entre ideologías, territorios, idiomas y otros; son sin lugar a dudas algo, eterno.
Desde pequeño pude observar en los periódicos, imágenes y artículos sobre problemas que sufrimos todos los seres humanos. Desde catástrofes naturales hasta muertes causadas por celos. Pero uno de los que más me duelen son las guerras, en toda su gran y extensa gama.
A pesar de mi poca capacidad de pensamiento, como parte del género humano, veo mas allá de simples problemas entre vecinos. Eso son los grandes intereses creados por los poderosos de este mundo. Y es ahí donde más me duele.
Somos frágiles, tan manipulables, como ellos quieren que seamos.
Pensamos que vamos hacia una dirección concreta pero sin rumbo.
Es así que vamos a un destino inevitable, lo vemos, sabemos que algo va a pasar, estamos consientes de que vamos por mal camino, rumbo a una meta que pensamos que estará muy, muy lejos pero la palpamos y vemos en el aire.
Digamos “cambio climático”, un temor del que nadie, ni los poderosos estarán ajenos en cuanto el planeta tierra quiera deshacerse de nosotros.
El planeta vive y nosotros lo estamos destrozando.
Los seres humanos dejamos de vivir como mamíferos, ya que estos logran un equilibro en el ecosistema en que viven. Nosotros, los humanos, habitamos un lugar, nos reproducimos, agotamos los recursos naturales, continuamos avanzando hacia otro territorio.
Nosotros los seres humanos compartimos un esa característica con otra especie dentro de la biología. Y esos son los virus.
Nada es cierto sobre nosotros mismos.
Pero por suerte yo en mi casa estoy ajeno a todo esto.
Por suerte solo lo veo en la tele o lo leo en el periódico.
Y agradezco tener el poder en mis manos,
para cambiar de canal.




Se pronostica que la capa de ozono disminuirá en un 50% para el año 2100.-
Agradezco que aun falten 90 años.-
Ya se arreglaran mis nietos.