Altruistas insinuaciones buscando soledades erráticas
cada vez más profundas y caladoras. Ensoñaciones mundanas zigzagueando en mi
corriente sanguíneo se entreveran con
tus heridas abiertas, sin mirar el
oscuro color del fluido que entre tus ojos brotan incesantes.
En la espera misma de la muerte te escondes en tu madriguera
profunda, observando la luz en la salida eterna del alma.
Es cuando tus pupilas se dilatan, es cuando el muro de contención
tan alto como tu ego se raja, dejando fluir el corriente oscuro de tu propio
ser.
Se derrumba poco a poco.
Pedazos de ti caen lentamente en el precipicio utópico del
corazón.
Y veo, como pedazo a pedazo te sientes caer, sabiendo que más
allá de ti misma me encuentro yo, esperando atraparte en tu infinita caída.
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