Y cuando sueño despierto me veo atrapado entre marañas
entretejidas por los mismos pensamientos que me acompañaron durante este largo
viaje. Ahí las veo deteniendo mi camino
una y otra vez. Dentro del túnel oscuro y sucio de mi alma.
Descalzos mis pies sienten el húmedo suelo refrescante.
Mis manos, estalactitas en el techo mojado permanecen
curiosas al tacto.
Y veo con ojos cerrados, los laberintos eternos de mi mente;
zigzagueando.
Y fluyo, cósmicamente entre los mismos, siendo un todo, en
todos y llenando espacios vacios. Abrazando telarañas. Pegajoteando mi cara
entre un sinfín de hilos que atan mi ser y lo dejan ser; lo que es y siempre fue.