Sentir, que en ese otro universo nuestros cuerpos se fusionan entrelazándose
hasta el confín de los tiempos.
Y tu mirada penetrante e irresistible, fluye desde dentro de mi ser, elevándome hasta
poder encarnar en el mismísimo Eros.
Y aquí estamos, en la realidad que elegimos.
Tú ahí.
Y yo aquí.
Separados por el abismo intrínseco de la vida, que gota a
gota se nos escabulle de los labios.