En la ladera del monte a orillas de un arroyo, el pastor se disponía
a fumar su suave tabaco de pipa.
Es ahí, cuando al colocar el delicioso tabaco sabor vainilla
dentro del receptáculo una hebra vuela al viento y cae dentro de su ojo.
El ardor comienza siendo suave y poco a poco se vuelve más y más
insoportable.
Lanzando todo a un costado el joven pastor se dirige al
arroyo sumergiendo su cara y limpiando el ojo de la molestia.
Quedando con la sensación en el ojo y un pequeño ardor el
muchacho se dispone a disfrutar del fumar de su pipa luego de este pequeño
incidente.
Reflexionando sobre el mismo y llegando a una moraleja.
“Por más pequeño que sea, un dolor o una molestia puede
llegar a ser lo más insoportable de nuestras vidas en un momento determinado”